CT o la Cultura de la Transición

Crítica libro - CT o la Cultura de la TransiciónEl 15-M ha supuesto un cambio en el paradigma de las relaciones políticas en España (y otros países a los que se está extendiendo este movimiento). Ya no se trata tanto de pedir responsabilidades a este o aquel partido político de turno en el poder, sino que por primera vez la gente se ha dado cuenta de que el sistema político actual (el que heredamos de la Transición y, si miramos un poco más lejos, del Franquismo) no es democrático, no funciona bien, es injusto e inservible.

En las manifestaciones de la pasada semana en Madrid con motivo de la llegada de los mineros de Asturias, León y Teruel, la gente coreaba consignas como “Lo llaman democracia y no lo es; es una dictadura, eso es.”, cánticos que unos años atrás serían simplemente impensables.

En CT o la Cultura de la Transición (VV.AA., 2012) de la editorial Mondadori, veinte autores, en su gran mayoría de las generaciones de los 70 y los 80, analizan las razones de este cambio de paradigma y su historia, cada uno desde una perspectiva: la literatura, el humor, el cine, etc.

Menciono su generación porque se trata de escritores que, en su gran mayoría, nacieron después de la muerte de Franco y, por tanto, se criaron en dicha cultura de la transición, sin las servidumbres y compromisos que parece que los de la generación anterior sí interiorizaron (la monarquía se les vendió como el mal menor entre las únicas dos opciones que se ofrecían, a la americana).

CT o la Cultura de la Transición - David García Aristegui

Como es habitual en estos libros colectivos, hay artículos más logrados que otros. La cara es para David García Aristegui, que hace un análisis absolutamente certero del papel que la SGAE y la política exterior de los Estados Unidos ha tenido en la gestión de la Cultura en España; y para Víctor Lenore, que analiza muy acertadamente lo que se ha llevado musicalmente en estos 30 años y quién lo ha decidido.

La cruz es para Jordi Costa, como es habitual en este escritor tan prolijo, oscuro, ininteligible y confuso, nos hace la picha un lío con un director de cine que me temo que se ha sacado de la manga para justificar sabe Dios qué, si bien tiene, como también es habitual en él, sus ratitos de gloria, sus momentos de clarividencia.

En medio están otros 17 artículos, algunos más certeros que otros, pero en general, interesantes y reveladores.

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